jueves, 9 de agosto de 2007

Carpe Diem


Hace años que no piso la playa. Me he hecho mayor y solo volveré cuando la enmoqueten para no mancharme los pies de arena, se vayan las medusas, pueda tener 30 mts2 libres a mi alrededor, se dejen de intentar venderme pareos, relojes y abanicos, los padres eduquen a sus hijos para que no jodan al de la sombrilla de al lado con sus gritos, y sobre todo hasta que la gorda del bikini fucsia no deje de berrear ¡¡¡¡¡ Jonathan, sal del aguaaaaa quetevadauncorte d’ingestión !!!!!. Puestas así las cosas no volveré nunca.

A pesar de lo anterior el sábado no me quedo más remedio que ir a la playa. Con condiciones: Sin ponerme bañador y sin pisar arena. Me quede en el chiringuito (asfaltado), leyendo el periódico y tomando un café, eran las 10 de la mañana.

La lectura duró poco. No hay nada más divertido que ver la fauna que se mueve por una playa familiar. Familias enteras, padres, abuelos, nietos y sobrinos, arrastrando toda suerte de enseres como si fueran a mudarse a Tanzania, solo les faltaba el microondas.

Hombres y mujeres que sin ningún pudor arrastran pellejos cárnicos llenos de colesterol que alegrarían cualquier bisturí de Corporación Dermoestética.

Jóvenes y jovenas que lucen los mínimos, estrambóticos y coloridos taparrabos que no tapan. Cosa que hace que me cuestione para que se han tirado seis tardes buscando entre todas las tiendas una prenda carísima que no sirve para la función que ha sido diseñada, ¿o si?.

Más jóven@s y no tan joven@s, recién salid@s de una sala de mecanización humana con el cuerpo tan lleno de baratijas que parecen la puerta de una nevera.

En las salas de mecanización humana no solo agujerean, tatúan. Ahora todas las chicas encima de la rabadilla llevan matricula. Un dibujo que va de riñón a riñón para que las reconozcan en su casa. Este tipo de tatto es un clásico y ya se sabe si algo se pone de moda….

El sábado vi algo inaudito. Un tatuaje por debajo del ombligo que iba de cadera a cadera que ponía CARPE DIEM. Es de sospechar que un un/a intelectual llevara tan significado latinajo. Nada más lejos de la realidad. Era una rubia de bote, con dos tetas como dos carretas, con un cuerpazo de esos que quitan el hipo, y que no ha mucho deserto de la bayeta para estar de cajera en el DIA.

Se sentó en la mesa de al lado, no a mi lado, con un pelao que no sabe que los libros se imprimen en papel. La pobrecita tenia un defecto, la boca solo le servia para tragar ganchitos y beber cerveza. Esos labios (los de la cara) solo emitían sonidos guturales, que el pelao entendía perfectamente. Por que ambos andaban sobre dos piernas y no tenían pelos en el cuerpo si no hubiera jurado que ambos eran gorilas (con todos mis respetos por los gorilas) de Borneo.

Si el romano Horacio levantara la cabeza y viera parte de su frase en tal sitio volvería a su tumba. Carpe diem quam minimum credula postero (Aprovecha el día, no confíes en mañana). Aprovecha el día, Vive el momento. ¿Sabrá esa desalmada lo que lleva escrito?, ¿lo que significa?, ¿quién lo escribío?. A lo mejor era tan lista que lanzaba un mensaje subliminal a sus parejas para que aprovecharan lo que tres dedos mas abajo tapaba el minúsculo bikini. Me extraña mucho que el pelao que iba con ella supiera interpretarlo. Seguro que pensaba, si es que era capaz de pensar, que era el nombre de un antiguo novio.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me gustaria encontrar esa foto