jueves, 19 de julio de 2007

Barquitos


Tengo mi despacho en un lugar privilegiado. Desde las ventanas veo el puerto deportivo llenito de embarcaciones entre los 5 y 20 metros de eslora.

En los dos años que llevo aquí reconozco casi todas las barcas, no es un puerto muy grande. Más de dos tercios de estos cayucos de lujo no se mueven ningún día, allí están amarraditas a su muelle.

Son de recreo, para ir a pasear, a pescar o para hacer un crucerito a Mallorca o costear por el Mediterraneo.

Tener un barquito supone comprar o alquilar un amarre, reiros de los precios de alquiler de un parking en el centro de la ciudad, pagar la cuota mensual del club náutico correspondiente por los servicios, gastos de gasoil, entre 300 y 2500 litros caben en un deposito de una embarcación mediana, mantenimiento del barco, cabos, revisiones de casco, motor, velamen, radios, balizas, y demas zarandajas.

Un conocido tenia amarrado el barco en Denia, desde hace cuatro años fue cambiando de puerto porque el precio del amarre subía como del apartamento a “cinco minutos de la playa”. Bajaba hacia el sur buscando precios más asequibles. Al final decidió venderlo. Hoy es prácticamente imposible encontrar un amarre libre entre Port-Bou y la desembocadura del Guadiana, y si se encuentra el precio sonrojaria al mismisimo Nelson.

No me extraña que España sea el país en el que se mueven el ochenta por ciento de los billetes de 500€ de toda Europa.

¡Por las vendas de Akenathon IV, que coño hacen tantos barcos con los amarres con telareñas en los puertos del Mediterraneo!.

1 comentario:

Ahijado dijo...

lo mejor, la hinchable de Toy que se lleva en lo alto de la baca del coche. Viene con remos y todo